Tres Gatos Lokos maullando en Bogotá
- 14 jun 2015
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Un bajo toteado, una guitarra distorsionada, tarros huecos y muchas ideas.
A este monstruo de ciudad en constante caos, continuo cambio e interminable estrés siempre le hace falta más creatividad, arte y música. No hay ser vivo racional al que le sobre una playlist de cinco o seis canciones que lo acompañen en su transporte, oficina, ocio. Que lo motiven a conquistar el mundo, o a hacer ni mierda.
Tres bogotanos tuvieron muy claro que la mejor playlist para compartir está hecha de buen rock, punk desde los primeros acordes para la década de los 60 hasta hoy, canciones del hard rock internacional, clásicos del rock iberoamericano, y cómo no, sus propias obras maestras.
Y entre tanto ruido, alarido, comercio y cotidianidad, los tres bogotanos se pusieron a maullar. Entre tanto animal, bestia y gente civilizada empezaron a sonar un bajo toteado, una guitarra distorsionada, tarros huecos y muchas ideas. Hacía falta darle sentido a tanto ruido. Hacía falta hacer ruido a propósito.
A este monstruo de ciudad le estaba haciendo falta tres gatos lokos.















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